LA GATA COQUETA

LA GATA COQUETA

Deja tus huellas y compartiremos amistad



Mi cariño descansa sobre tu regazo, encontrando la paz y la calma que el alma reclama...



Obsequio La Diosa Minerva

Mi felicitación y cordial agradecimiento para mariluz, autora del blog "Y se hizo la luz" que ha tenido la gentil delicadeza de dicarme una entrada para desearme que tenga un feliz descanso...

Detalles así son los que te conmueven y demuestran hasta dónde puede llegar la magia de la amistad...


Mi querida mariluz;

Con la mano te digo adiós

con los ojos hasta luego

con la boca hasta pronto

y con el corazón te quiero!!


Atte.

María Del Carmen

6/5/14





Hoy es un buen día

para tener un buen día...

Un abrazo de arminño

y un beso de cariño.

Atte.

María Del Carmen

Le doy las gracias tanto a Marta Graciela como Ma Gloria Carreón Zapata por tan delicado detalle, sintiéndome honrada por encontrarme al lado de tan insignes personas, que aman el arte, lo desarrollan y proyectan con mayúsculas, cuando por mí parte no soy poeta, yo solo enebro las palabras con mucho amor para no defraudar ni ser defraudada...Pero un día como el de hoy es y será recordado como un hecho que me ha dejado unas huellas afectivas muy relevantes y significativas!! Un fuerte abrazo para mis dos amigas!! 10/7/2014

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Marta Graciela Trainini
Cómo poder responder tantas "palabras enhebradas" en el encanto mágico, iluminando el amor que maravillosamente sientes!!! Hoy nos alegramos mutuamente y al escucharte también me emocionó la sorpresa de poder tenerte cerquita aunque sea por un momento dónde me llenó el alma. Gracias por esa alegría generada en la dicha que me das constantemente en cada día que te presentas, con tu distinción y belleza dónde te brindas por dentro y fuera. Reitero ese abrazo que se materializa en cada instante del recuerdo constante, mi querida y linda amiga!!

domingo, 27 de mayo de 2012

Tras la sombra del tiempo



Una mano inquieta juega con el mouse
y la otra mano descansa en el diván del teclado.

La vista se siente atraída por los perfiles de la pantalla,
sosteniendo experiencias que el viento dispersa.

O tejiendo vivencias con diferentes enfoques y matices,
para que resulten acogedoras sin restarles credibilidad.

El alma de tarde en tarde desnuda sus sentimientos
y en otras los protege tras la bruma de la secuela del tiempo.

Un tiempo que se ha sabido mantener callado en su hábito
y que tal vez una tarde suba el telón y comience la función...

Para romper la rutina del silencio de una parte del teatro de la vida
moldeando el muro que obstruye la claridad, impidiendo la transparencia.

Y cuando esa parte del alma se sienta lo suficiente dispuesta,
para abordar un trayecto en el que se ha quedado encallado una parte del pasado.

El alma se sentirá en armonía con ella misma, por haber roto una lanza
a favor de la sinceridad, bloqueada al comenzar sin darle la oportuna poryección.

Y si cabe se entenderá mejor...
...el comportamiento
de quien se comunica a través de las letras sin abrumar, ni abrumarse.

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domingo, 20 de mayo de 2012

Siempre habrá un día para decir adiós...


Mis ojos miraban hacía el techo de la habitación. Estaba pintada de un blanco tan frio como el vacío que acompaña la soledad...
En uno de los laterales de la habitación había una pequeña ventana que daba al exterior por la que percibía el movimiento de las ramas de un viejo árbol, cuando eran movidas por el fuerte viento invernal, de lo contrario no sería posible alcanzar a verlas porque la cama estaba completamente alejada de la ventana.

Lo que si escuchaba con claridad era el trinar de los pájaros al atardecer y a primeras horas de la madrugada. Pero había uno canto en especial que me tenía hipnotizada aumentando mi interés continuamente en saber a que raza de pájaros pertenecería y cuando pasaron varios meses al fin pude enterarme que era el canto de los mirlos ya que hay muchos por aquella zona.
Era la melodía más dulce que uniéndome con el exterior tenía el gusto de escuchar durante muchos días, de muchos meses, de algunos años...

Intentaba mantener la expresión de las facciones lo más relajadas posibles para que no me fueran dejando los surcos de los sinsabores que padecía, al estar postrada en cama un día tras otro y sin la posibilidad de una recuperación que se veía imposibilitada continuamente, solo la esperanza y la lucha ante la adversidad me hacían más fuerte, para salir de un túnel que la luz de la esperanza de fondo la percibía pero era muy, muy dévil...



En los primeros 20 meses de ingresada en Madrid, fueron diez las operaciones a consecuencia del resultado de una MALA PRAXIS MÉDICA, causada por una escayola puesta en un tobillo que estuvo a punto por unas horas vistos los resultados, de llegar a amputarme la pierna.
Esto había en urgencias, en una región a bastante kms. de Madrid
.

Tras la primera intervención soy dada de alta y a la semana siguiente tengo que regresar porque noto que algo ha fallado y vuelta a intervenir y así hasta llegar a diez que me iban debilitando lentamente, menos el interior que me decía a mi misma que tenía que superarlo sin derrumbarme, ya que era un mal sueño del que algún día tenía que despertarme y entrar en contacto con una realidad que cada día parecía más que inconquistable.

Llegaba la primavera la estación que más me atrae y yo haciendo planes que se los llevaba el viento, regresaba el verano, el otoño, el invierno y vuelta la primavera y no había forma humana de abandonar aquella habitación y el susodicho quirófano...

Así, hasta que un cirujano jefe del departamento medico del hospital de su especialidad, se apiado de mí y se hizo cargo de la situación que no era muy brillante por cierto, según su nivel y me informó de que no saldría de allí hasta que no estuviese totalmente recuperada. Lo que no habían sido capaces de conseguir ninguno de los otros cirujanos de su mismo equipo que me habían atendido antes.

Este cirujano me hace la intervención número once y de nuevo vuelve a desencadenar dos años más en cama sin movilizarse y sin poder bajarse de ella ni para soñar...
Fueron muy pacientes conmigo y recibí sobredosis de cariño pero hay que reconocer que la fortaleza interior tiene que ser muy férrea, para no decaer en el intento de llegar a un puerto que era invisible para todos menos para mí...

Pero aun así después de esos dos últimos años con más lágrimas que sonrisas tuvimos que afrontar la decisión de volver a intervenir, porque la herida no cicratizaba y podían surguir dos cosas, volver al principio o con un poco de suerte ser un exito y opte de mano por arriesgarme y...Aleluya!!
La victoria de esta última intervención que hacía el número doce fue todo un acierto... De 3 años y 8 meses con un historial clínico bastante variopinto que por fin había llegado la hora de decirle adiós...


Cuando el doctor lo creyó oportuno darme el alta se lo reservo hasta el último momento para que fuera toda una sorpresa y lo consigió, donde el champan no falto para brindar y el confeti como se puede ver, lo cubría todo y a todos, mi cabeza, la cama, el ordenador que aun hoy debajo de las teclas hay alguno de aquellos papeles, el suelo da buena muestra de aquel día que se comvirtió en un martes mágico, porque ya podía retomar el vuelo hacía la libertad.

Me marche con las maletas cargadas de atenciones y muchísimo cariño y en el interior del alma ante tantas adversidades se ha ido crecido y haciendo más robusta aún si cabe, valorando las pequeñas cosas que a veces se escapan ante nuestros propios ojos, por no saberlas apreciar mientras se persiguen con la imaginación, molinos de viento...

Al día de hoy ya es una página más de un libro que se ha cerrado hace 19 meses, pero no se podra olvidar la historia que lo desbordo y los resultados de sus consecuencias...



En pasando un año debía de volver a ingresar para llevar a cabo una revisión, pero tenía la impresión de que iba entrar y no saber cuando tendría la oportunidad de volver a salir, así pensaba encontrándome perfectamente bien, era algo que no lo podía apartar de la cabeza.
Había sido una etapa muy dura y el recuerdo aún atenazaba los sentidos.

Pero llegó ese día en el cual te planteas y te dices a ti misma, ahora o nunca y eso fue la semana pasada.
Tanto es así que cuando me vio llegar uno de los tantos celadores que estaban de gurdia en el hospital, me dice que si me acompaña a la habitación número cuatro. Ósea creía que estaba ingresada y que me había ido de permiso de fin de semana, algo impensable anteriormente y sentí un escalofrío que me recorría todo el cuerpo.

Esta muy bien que te recuerden y aprecien, pero no hasta el punto de creer que era un objeto de por vida en aquel habitáculo con un número ya imborrable.
No estoy por la labor de permanecer eternamente custodiada por los grandes focos de luz y las batas verdes...
...ni poniéndome la música clásica que yo elejía mientras iba haciendo su efecto la anestesia...

Pero una vez abordada esta anécdota todo fue sobre ruedas, besos y abrazos por doquier, visitas a todas las estancias para saludar y recordar, incluso me pidieron permiso para hacerme una entrevista para un periódico que se realizo el último día.
Las pruebas dieron unos muy buenos resultados y como diría E.T. me fui para ¡¡Mi casa!!

Una experiencia más, que te demuestra que nunca hay que abandonar ni dejarse vencer por las inclemencias que te puedan sorprender en el camino de la vida, afrontándolas lo más dignamente posible sin herirte, e intentando al menos no acrecentar en la medida de lo posible esos tus pequeños problemas a quienes nos rodean y nos ayudan a caminar regalando sus alegrias.

Fotografías hay bastantes más celebrando la despedida, pero como estamos parte de la familia no quiero abusar de sus confianzas y he subido estas en las que solo esta el cirujano y parte del personal de planta, en estas, en otras se llego a llenar por momentos la habitación y los aplausos se oían a lo largo y ancho del pasillo...

Lo curioso es que todos los pacientes de esa misma ala sabían por los auxiliares que la fiesta se debía a un alta de una paciente que llevaba años ingresada, pero lo más cómico de esta situación es que nadie me conocía, solo sabían que me llamaba Carmen de oídas, porque siempre había estado en la cama por orden medica y con la puerta cerrada por decisión propia.





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sábado, 12 de mayo de 2012

Reflexiones...



A eso… a eso…

A eso de caer y volver a levantarte;
de fracasar y volver a comenzar;
de seguir un camino y tener que torcerlo;
de encontrar el dolor y tener que afrontarlo…
A eso, no le llames adversidad,
llámale...
¡¡Sabiduría!!

A eso de sentir la mano de Dios y saberte impotente;
de fijarte una meta y tener que seguir otra;
de huir de una prueba y tener que encararla;
de planear un vuelo y tener que recortarlo;
de aspirar y no poder, de querer y no saber;
de avanzar y no llegar…
A eso, no le llames castigo,
llámale... ¡¡Enseñanza!!

A eso, de pasar días juntos radiantes;
días felices y días tristes;
días de soledad y días de compañía…
A eso, no le llames rutina,
llámale... ¡¡Experiencia!!

A eso, de que tus ojos miren y tus oídos oigan;
y tu cerebro funcione y tus manos trabajen;
y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta;
y tu corazón ame…
A eso, no le llames naturaleza humana,
llámale… ¡¡Milagro!!

A eso, de que tus ojos estén leyendo este mensaje
y que tengas el tiempo para disfrutarlo,
y que escuches esa melodía y tengas esa sensación
de cariño...
A eso..., no lo llames casualidad,
llámale ¡¡Amistad!!

Anónimo

Enviado como regalo de amistad, por mi amiga Norma Sandoval.
¡¡Gracias!! Por las semillas de amor que sigues sembrando al entregarme estos mimos...


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